El relieve como interacción entre procesos externos e internos.
El relieve como interacción entre procesos externos e internos.
El relieve se define como el conjunto de accidentes geográficos que podemos contemplar en la superficie terrestre y que son consecuencia de la interacción entre los procesos geológicos internos y externos. Los primeros construyen grandes rasgos del relieve: cordilleras, oceános, continentes, archipiélagos..., y los segundos se encargan de esculpir o moldear.
Los procesos geológicos externos son, por este orden, la meteorización, la erosión, el transporte y la sedimentación. De forma resumida, podemos decir que tienden a equilibrar el relieve, arrasando o puliendo las áreas más elevadas del planeta y depositando los sedimentos resultantes de esta erosión en las áreas más deprimidas o cuencas sedimentarias.
Al papel de los procesos internos y externos hay que unir el de la isostasia. Este tiende a rejuvenecer las cordilleras conforme van perdiendo masa, debido a la erosión, y a hundir las cuencas sedimentarias a medida que su masa aumenta, por la sedimentación.
Interacción entre el movimiento de las placas y los procesos externos.
En los límites de colisión continental...
* La corteza continental se engrosa por medio de pliegues y fallas inversas que generan una cordillera.
* La erosión fluvial y glaciar se intensifica y tiende a arrasar la cordillera en cuanto la colisión y el levantamiento cesan.
* La pérdida de masa produce una recuperación isostática que posibilita que la erosión continúe.
En los límites constructivos...
* La corteza continental se estira y adelgaza por medio de fallas normales.
* Se generan áreas deprimidas receptoras de sedimentos, que se acumulan preferentemente en los bordes continentales.
* El aumento de masa produce su hundimiento isostático, que permite que el depósito continúe.
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